Cuarenta años después, una de las rocas espaciales que más han contribuido al debate del origen extraterrestre de la vida sigue bajo los microscopios y ofrece nuevas sorpresas. Científicos alemanes han encontrado millones de compuestos orgánicos no identificados con anterioridad que pueden pertenecer a los inicios del sistema solar.
El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), ha sido realizado por el Instituto de Química Ecológica del Centro Helmholtz de Munich en Oberschleissheim (Alemania). Los científicos, dirigidos por Philippe Schimtte-Kopplin, examinaron el meteorito rico en carbono con espectroscopia estructural de alta resolución y descubrieron señales que representaban a más de 14.000 composiciones elementales diferentes.
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